Todo tiene olor y casi todos nosotros olfato.
El olfato nos hace diferenciar entre chocolate y mandarina, el mar y la montaña, una colonia o otra.
Pero muchos de esos olores llegan muchos más allá de ese sentido que compartimos.
Un olor es un recuerdo, es un lugar, es una persona...
Yo he llegado a la conclusión de que un olor no es él mismo, sino lo que este significa para cada uno de nosotros..
Vivimos rodeados de pantallas, de imágenes, de vídeos, de tecnología... Olvidando que lejos de todas ellas, hay un mundo que les tiene poco que envidiar... El mundo de los olores.
Y es que es algo en lo que no me he parado a pensar hasta que he pisado Biescas, tierra que llevaba tiempo sin visitar. Porque pasarán los años pero ese lugar tiene un olor único. Un olor a tranquilidad. Ese "algo" que te hace que te vengan a la cabeza, veranos, inviernos, personas, momentos... nada más salir del coche. Y es precisamente entonces cuando me he dado cuenta de todo lo que algo tan simple como un olor podía llegar a decir o recordar..
Puede que os parezca una tontería, pero la verdad es que a mi me ha dado que pensar..
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