domingo, 12 de noviembre de 2017

El nido en la mitad


 Despegué en un mundo y 22 horas después aterricé en otro muy distinto. Allí compran botas, aquí, en cambio, crema de sol (quien puede permitírselo, claro). La zona horaria es prácticamente la misma pero los kilómetros, el clima y la cultura nos separan, ¿o nos separamos nosotros mismos?


Antes de juzgar, he decidido preguntar, tratar de comprender, perderme en un mundo que no es el mío, dejarme sorprender.


Observar las cicatrices que ha dejado la historia, escuchar y comprender cada opinión para generar una propia. 


Comprender el porque de tal división y mi posición en la misma, ese nido que no esta en el cielo ni en la tierra, sino protegido en la mitad.


Pero he decidido salir del nido, volar hacia el cielo y también pisar la tierra, centrarme en lo que estos dos elementos de la naturaleza tienen en común en vez de en aquello que les separa.


Hakuna matata.

No hay comentarios:

Publicar un comentario