miércoles, 7 de junio de 2017

Mirar atrás para mirar adelante

El otro día en las 4 horas de tren que separan Pamplona de Barcelona me pregunté a mi misma porque me encontraba en ese mismo instante decidida a apostar por el diseño orientado a la innovación social y para responderme decidí mirar atrás para después ser capaz de mirar adelante.



Mirando atrás repasé la innovadora metodología y incentivada curiosidad del colegio en el que crecí, la disciplina y capacidad de sacrificio que me dio el patinaje, todos los trabajos de la universidad con el toque "EcoSara", los voluntariados.. Todo ello definido en 3 líneas: Formación, deporte y responsabilidad social y cómo cada una de ellas iba aportando habilidades y competencias a mi ser en las diferentes fases de mi vida (infancia, adolescencia, Universidad, etc); Imaginaros una tabla con 3 filas horizontales y columnas verticales representando estas fases de la vida. Sí, algo de ingeniera tengo aunque no lo parezca.

El caso fue que precisamente entonces, tratando de separar las 3 líneas fue cuando me dí cuenta de que las tres líneas convergían, se mezclaban y retro-alimentaban. Este batiburrillo de adjetivos terminó finalmente tomando forma y definiendo el  PORQUÉ, CÓMÓ Y QUÉ hacían que yo, Sara Alonso, sueñe con cambiar el mundo a través del Diseño y crea tener las competencias y sobre todo la ilusión para hacerlo.



Comparto esta reflexión para recomendaros que lo hagáis y que marquéis los pasos o resbalones que os han llevado a donde estáis. A mi, personalmente, me sirvió además para darme cuenta del mucho tiempo que dedico a planear mi futuro y los siguientes pasos y el poco tiempo que paso analizando los pequeños pasos que me han hecho llegar a ese escalón.



Todo ello en un fin de semana multi-cultural donde compartimos distintas realidades, infancias y formas de vida.

Lienzos de personas cuyos colores definen su cuadro pero dejan también su marca en los cuadros de aquellos que están a su alrededor.










domingo, 23 de abril de 2017

"Click"

¿Porqué nos tenemos que ir para tomar esa decisión que tanto nos cuesta? Últimamente no paro de oír a gente que vuelve de viaje no sólo con una gran experiencia y recuerdos bajo el brazo, sino también con una relación que cortar, un trabajo que cambiar, un próximo viaje que planear...


Cuando viajamos nos sentimos verdaderamente libres, sin compromisos ni planes establecidos y es precisamente ahí, en la libertad, en la que nos cuesta menos tomar una decisión.


Nuestra cabeza da ese"click" y nos hace ver los problemas en perspectiva y nos quita esas vendas con las que sin darnos cuenta vivimos.


Sin vendas, y con la mente abierta a a alargar esa conversación, a tomar esa copa de más, a cambiar de ruta, a parar en ese pueblo.. En definitiva, con la mente abierta a lo desconocido, somos capaces de ver más allá. 


Capaces de escuchar a personas con otros valores y formas de vivir que nos hacen darnos cuenta de que la vida no es siempre esa línea recta que nos enseñaron o nos auto-impusimos.


El ser humano es un ser social por naturaleza pero la presión social muchas veces nos impone que tenemos que trabajar, casarnos, tener un hijo, comprarnos tal coche... Pero ¿y si no? 




Todos tenemos nuestra propia historia, esa pasión que nos mueve y muchos sueños por cumplir pero a veces nos falta ese"click" que nos hace atrevernos a coger el boli y pintar nuestra línea o cuadro,












martes, 4 de abril de 2017

Dar y recibir

Por todas esas veces en las que caminamos sin hablar 

 
y los silencios y manos susurran las promesas más sinceras.


Por la compañía y protección.


Hoy recibimos lo que ayer sembramos.



domingo, 18 de diciembre de 2016

Volar


Todos tenemos alas y la capacidad para volar.
Pero nuestros miedos, nuestras raíces y nuestras excusas muchas veces nos impiden hacerlo.


 Por eso buscamos la seguridad de un candado,
el sentimiento de pertenencia a un lugar,
la compañía de una persona.
























Olvidando que hay muchas formas de volar.


Porque volar no es sólo irse muy lejos,
también es una conversación que te haga pensar,
una comida que nunca hayas probado,
saludar a un desconocido.


Volar es en definitiva,
mirar a nuestro alrededor con otros ojos
y tener las alas abiertas a lo nuevo, lo diferente, lo inesperado.

Dejemos de planear tanto,
para dejarnos llevar un poco más.

domingo, 23 de octubre de 2016

Hogar pirenaico


Biescas tiene un olor y un encanto especial.
No sé si es su altura, su gente o el simple hecho de estar allí
pero Biescas es el lugar perfecto para desconectar y descansar.
Curioso que ambas palabras empiecen por DES, 
prefijo que indica negación y carencia de alguna cosa,
cuando a Biescas no le falta de nada,
¿o acaso somos nosotros quienes creemos necesitar de más?

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El otoño tiñe de naranja, amarillo y marrón los parques y montes,
las hojas caen,
los relojes se adelantan
y la calefacción se vuelve nuestra mejor aliada.




Dejemos que el otoño tiña también nuestras conversaciones y experiencias del cálido naranja, alegre amarillo y cercano marrón.

domingo, 16 de octubre de 2016

Del papel a las teclas

Hace un año y medio que dejé de escribir por aquí, precisamente cuando comencé a escribir en lo que empezó siendo mi cuaderno de viajes y es hoy mi diario o caja de las reflexiones.

Un año y medio de cambios, nuevas responsabilidades, muchos libros y mucha tinta y recortes sobre el papel.

Comencé este blog en 2011, haciendo sin darme cuenta del escribir mi forma de expresión. Hoy, 5 años después y con alguna falta de ortografía menos, mi lámpara de noche y papel se han convertido en mi santuario y pausa necesaria en la aceleración constante de mi día a día.

También mi cámara cada vez ha ido pesando más en mi cuello a medida que pasaba el tiempo. Haciendo infinitos los instantes, haciendo arte de lo cotidiano y siendo mi lente sobre la que descubrir el mundo y todo lo que este tiene para enseñarnos.

Por eso, el otro día viendo las fotos de este último año y medio, y fiándome de mis impulsos, me quedé con estas:



Un nuevo hogar.


Una nueva forma de pisar el hielo.


La necesidad de las pausas.


Lo visual y lo que no se ve.


Decisiones y cambios. 



El amarillo del sol y la gente.


Los txin-txines infinitos.


Un mundo por cambiar.


De sueños también se vive.

Con esto y la promesa de no abandonar este otro rincón donde compartir mi lienzo y pinceles me despido diciendo: namasté.


lunes, 1 de junio de 2015

GAZE


Ellos escogieron el color verde. El verde significa esperanza, naturaleza, juventud, frescura. Los 12 lo saben bien.


Aprender jugando, conocer divirtiéndote, reír en un momento serio, improvisar cuando algo va mal, ayudar sin preguntar y sobre todo: SOÑAR. SOÑAR JUNTOS.