domingo, 17 de marzo de 2019

Caminar

Ni oir es escuchar ni andar es caminar.
El primer par lo tenemos bien sabido,
pero el segundo lo usamos por igual.


Es necesario diferenciar:
Andar es el acto reflejo de tus pies,
tu medio de locomoción natural,
cuya velocidad viene marcada por el resto de la sociedad.


Todos sabemos andar,
pero pocos son los que descubren el placer en caminar

Caminar es un acto consciente una forma de pensar, 
cuyo tempo va marcado por un marca-pasos interno que hay que saber encontrar.


Y es que los que caminan van a otro ritmo vital,
sin prisa pero sin pausa tomándose el tiempo para saludar.

Caminante no hay camino Se hace camino al andar y reflexión al caminar.
- De una gran compañera de vida.


Caminar sin prisa pues la brisa guía el andar.
Tener como reloj al sol,
pues amarillas sus horas son.

Caminar para pensar,
parar para avanzar,
perder para ganar. 
- Sara







martes, 26 de febrero de 2019

Domingos

Hay algo especial en los domingos. Ese último día de la semana en el que reflexionamos sobre lo que ha pasado y comenzamos a planear lo que vendrá. Parecido a cuando cambiamos nuestro armario para pasar de primavera a verano, así y a una menor escala mudamos de "capa" cada domingo.

Hay quien prepara tuppers, otros aprovechan para pasar el día en familia, van al cine... Y hay quien se tumba sin más objetivo que el sofá vaya cogiendo su forma.



Los domingo son también de maletas, trayectos, despedidas, bienvenidas... Todas ellas llenas de palabras y abrazos que inundan estaciones y hogares.

Una vez leí que "somos de quienes no acordarmos los domingos", de esos con quienes nos quedamos capa tras capa, con quienes compartiremos (o tenemos intención de compartir) esos 7 días que separan un domingo del siguiente.


Hay domingos y domingos, como hay personas y personas, pero independientemente de la rutina que elijamos, el domingo es siempre un día que viene con signo, ya sea una exclamación, coma, punto o puntos suspensivos...



Por todos esos signos, capas y domingos tan domingos.

jueves, 21 de febrero de 2019

Viajar en tren



Dos trenes salen de sus respectivos puntos A y B, cada uno a una velocidad constante, ¿en qué punto se encontrarán?

Puede que pronto, puede que tarde, puede incluso que nunca lo hagan. Así son nuestras vidas/trenes, vivimos, a diferentes velocidades, parando en diferentes estaciones/etapas vitales y tenemos diferentes destinos.

Hay trenes con lo que te cruzas sin darte cuenta, otros que parecen destinados a juntarse para empezar a viajar juntos pero que lo hagan o no depende de muchos más factores que la velocidad.

Porque cada tren, cada uno de nosotros, está lleno de pasajeros con sus respectivas maletas. La vía de la que creemos depender nos limita el "camino estipulado" pero ¿Cuál es ese? O mejor dicho, ¿Cuál es ese para cada uno de nosotros?

Paramos en cada estación un tiempo determinado, largo en la infancia, corto cuando somos jóvenes y largo otra vez cuando el camino se hace más recto y en el tren aparecen nuevos vagones.

Muchos trenes se quedan con las ganas de encontrarse en una estación, otros lamentan haberlo hecho, hay quien también se aferra a esa parada o tren, olvidando que hay tantas opciones como queramos que haya. Cada uno esperando llegar a su destino, a su sueño y a eso por lo que ponen en marcha el tren cada mañana.

Cómo todos los viajes que hacemos, en el de este tren lo importante no es tanto llegar al destino sino disfrutar del camino y de con quienes lo compartimos.



Para en las estaciones el tiempo necesario, mira por la ventana para ver todo lo que tienes alrededor y deja que el tiempo/destino te haga junte o jamás lo haga con esos otros trenes con quienes tiene que hacerlo.


¡FELIZ VIAJE!
- Reflexiones de dos trenes que viajaron, viajan y viajarán juntos.




miércoles, 10 de octubre de 2018

Convivir

Puente: Construcción que se levanta sobre la depresión del terreno (río, canal, foso, etc) o en otro sitio para comunicar dos lados.


Los puentes son eso, comunicación.


Unión entre pueblos, personas y historias.


Construcciones capaces de derribar murallas físicas y culturales,


para invitarnos a convivir, en tiempo y espacio con quienes llamamos vecinos.


Haciéndonos entender que hay muchas formas diferentes de vivir que conviven.


Abriendo nuestros horizontes,


y haciendo más grandes nuestras alas,


por el "simple" hecho de tener un puente que cruzar.


domingo, 10 de junio de 2018

Mirando al cielo

El cielo siempre está ahí arriba pero la forma de mirarlo depende del cuándo, cómo y con quién.


Cuando celebramos.


Cuando las calles nos "ahogan".


Cuando buscamos sol o sombra.


Cuando queremos subir y rascar el cielo.


Cuando soñamos despiertos.


Cuando buscamos el horizonte.


Incluso cuando parece que ya que ha dejado de estar.

- Suena "Mirando al cielo" de Huecco y Rozalén.


miércoles, 23 de mayo de 2018

Puede ser que la conozcas

Ella es una mujer que no conoce el mar.
Sus piernas tienen el color de las aceras.
Bastante exagerada y algo bipolar.
Es tan humilde y a la vez tan altanera.



La niña vieja que no acaba de crecer.
Que abre sus piernas por la noche a los extraños
La chica eterna del mantón y del clavel.
La adolescente que ha cumplido tantos años.



Ella es frenética, está corriendo siempre.
Puede que un día la hayas visto madrugar.
Pero de noche no hay un alma que la acueste.
Se emborracha fácilmente, siempre encuentra abierto un bar.



Ella es caótica, cercana y orgullosa
Te hará pensar que baila sólo para tí.
Puede ser que la conozcas, si te digo que su nombre es Madrid.



Ella es tan cariñosa y tan sentimental.
Te acogerá, ella abre sus brazos a cualquiera.
Y, aunque lo oculte, sigue siendo bipolar.
Tan madridista y a la vez tan colchonera.



En ocasiones necesito serle infiel.
Irme unos días, darme un tiempo de descanso.
Pero al estar con otras algo empieza a arder.
Y en poco tiempo voy de vuelta hacia sus brazos.



Ella es frenética, está corriendo siempre.
Puede que un día la hayas visto madrugar.
Pero de noche no hay un alma que la acueste.
Se emborracha fácilmente, siempre encuentra abierto un bar.
Ella es caótica, cercana y orgullosa
Te hará pensar que baila sólo para tí.

Puede ser que la conozcas... es Madrid.

Puede ser que la conozcas - Marwan.

martes, 15 de mayo de 2018

Las agujas del reloj

Los días, las estaciones, los años pasan… 




Pero la velocidad con la que lo percibimos depende de nosotros y de nuestra actitud. Porque no es lo mismo un “¡el tiempo vuela!” cuando no llegas a una entrega que cuando no quieres que se acabe un viaje, o un “parece que no ha pasado el tiempo” cuando te reencuentras con un viejo amigo que cuando parece no llegar la hora en la que tu reunión acabe.


Vivimos y cambiamos rápido, con prisa, sin tiempo a veces de procesar todo lo nos ocurre. Porque a fin de cuentas somos las decisiones que tomamos y aquellas que toman por nosotros. 


Desde qué desayunamos cada mañana, hasta a qué dedicamos nuestra vida y con quién decidimos hacerlo. El cómo asumir las consecuencias de estas decisiones, depende una vez más de nuestra actitud, de si decidimos ser actores o espectadores de nuestra propia historia.


Cada una de estas decisiones supone un cambio, dejar algo por otra cosa. Cambios que a veces se traducen en cómo de cansado llego al trabajo (al elegir el medio de transporte para hacerlo) y otras nos hacen cambiar de ciudad, trabajo o compañero de vida.



“Tiempo al tiempo” solemos decir a todas esas veces en las que la vida nos sorprende, pero ¿qué significa dar tiempo al tiempo?


Personalmente, no sé a qué se refería aquel que por primera vez dijo esta frase, pero para mí significa dejarse llevar, improvisar… Pausar y rebobinar como canta Izal.



O  “que la vida nos saque a bailar" como dice la canción de Izaro.


Y que lo haga sea lunes, viernes o domingo porque cada día es una nueva oportunidad. No podemos vivir esperando esa llamada, esas vacaciones… sino cambiar la mirada y vivir el hoy.

 

Porque como me escribieron hace unos días con mucha razón y aún más cariño:
“El día ocurrirá, te levantes o no.”