lunes, 14 de septiembre de 2020

Un verano diferente

Septiembre siempre llega de manera agridulce, lleno de reencuentros y energías renovadas pero con esa pizca de nostalgia que nos hace sentir el decir "hasta la próxima" al verano.


Un "hasta la próxima" que es hoy, más incierto que nunca. No porque el verano no vaya a venir, que lo hará en la fecha indicada, si no porque nuestro "próximo" ya no es 2021, es hoy y es "a ver mañana".


Así de relativo y variable es el tiempo, nuestra ubicación y el propio verano.


Un verano, en el que las largas noches se han transformado en largas caminatas.


Las quedadas con conocidos, en más tiempo con quienes de verdad importan.


Los "tomar lo que sea", en "paseemos un rato".


El distanciamiento social, en el acercamiento natural.


Los largos viajes en "nos vamos y ya teletrabajamos desde allí".



    Y otro montón de cosas más que nos han convertido en nómadas cuyos hogares, han dejado de estar en un sólo lugar, para pasar a estar en todos aquellos lugares en los que están los nuestros.


 

miércoles, 8 de abril de 2020

¿Qué es hogar?

Tras casi un mes en nuestras casas, estas han pasado de ser el "refugio" al que regresar para convertirse en nuestra realidad. Una realidad compuesta por espacios que considerábamos inmutables y ahora, en cambio, constituyen un concepto efímero (comedores-oficina, salones-gimnasio...), transformando así lo que entendemos por "hogar" y todo lo que este tiene para ofrecernos. 


Una ventana se convierte en "balcón", siendo proveedor de Vitamina D y aire puro (sí, puro, porque el aire de Madrid ahora lo es).


Un "balcón" que es a su vez red social no virtual en la que conectar con los vecinos (antes desconocidos) y aplaudir cada día a las 20.00h. Una rutina compartida que nos saca a los balcones para que no pase un día en el que no recordemos ni agradezcamos la admirable labor de todos los superhéroes (de entre los cuales, se encuentran amigos y familia).


A la cita de las 20h, se suman otras tantas nuevas rutinas que han ocupado nuestras agendas: tele-trabajar, acudir a las clases de deporte en streaming, quedadas virtuales... Y un sin fin de actividades que nos ofrecen esta caja cuadrada y el rectángulo que nos conecta con los nuestros.


Una conexión que nos hace sentir muy cerca a quienes tenemos lejos.


Las sonoras calles han dado paso a un gran silencio, que hace que oigamos más alto que nunca nuestro "ruido" interno. Una falta de ruido externo, que a su vez, nos permite escuchar con facilidad algo tan simple y bonito como el cantar de los pájaros (ventajas de vivir tan cerca del cielo).


A los pájaros, se suman las plantas que inundan los hogares y nos recuerdan, que aunque a veces cueste diferenciar en que día vivimos, tanto ellas como nosotros crecemos cada día.


Porque si algo nos vamos a llevar de todo esto es una gran lección vital y un buen cumulo de experiencias que se quedarán con nosotros y con quienes nos acompañan para siempre.


Compañeros de piso, amigos, novios, maridos/mujeres, hermanos... Personas con las que compartimos espacio, recetas, consejos y sobretodo energía. Una cantidad de energía "constante" que compone nuestro hogar en la que cuando la energía de alguna de las partes baja, la otra sube para encontrar el equilibrio.


Una energía que recargamos con todas esas tareas que ahora llenan nuestros días y alimentan nuestras almas. Tareas, que curiosamente, llevaban tiempo como "pendientes" pero para las cuales nunca "tuvimos tiempo" o mejor dicho, nunca priorizamos en el tiempo. 



Un tiempo, que es hoy más que nunca incierto, "¿cuándo volveremos a la "normalidad"?" No lo sabemos, pero si algo tengo claro es que, como decía Neruda:

"Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos".

domingo, 15 de marzo de 2020

"Paren las rotativas"

 El mundo está parando, cambiando y con él, nosotros mismos. En tiempos de niebla e incertidumbre, en nuestra mano queda, más que nunca, buscar la "luz del sol".


La pausa ya no es una opción, sino una obligación. Por nosotros y los nuestros, por los más vulnerables, por los sanitarios y sobretodo, por formar parte de ese gran grupo llamado "ciudadanos del planeta Tierra".
  

Quedarse en casa es la única opción para la gran mayoría de nosotros. Meternos en nuestra propia burbuja por, al menos, 14 días. Una burbuja llena de películas, libros, recetas, esterillas y sobretodo, llamadas.


Llamadas que nos acercan cuando los cafés, las cañas y los abrazos no pueden tener lugar. Llamadas que, curiosamente, llegan a través de las mismas pantallas que en tantas ocasiones, nos han alejado de quienes teníamos en frente.


Por eso, hoy, más que nunca, es momento de valorar a los nuestros. De aprender de esos peludos que saludan siempre con la misma emoción aunque acabes de salir de casa.


Es tiempo también de mirar a nuestro alrededor, pero hacerlo con nuevos ojos. Porque cuando salgamos de casa, no querremos ir a las tiendas, sino al mar, a la montaña y a esos lugares que tan bien nos hacen sentir.


Por todo lo anterior, si algo tengo claro es: cuidémosnos (a nosotros mismos, a los nuestros y a este planeta).


¡Que disfrutes del sol de tu propia burbuja!

lunes, 9 de diciembre de 2019

Personalidades urbanas

Antes de llegar a Granada varias personas me dijeron "te va a encantar, eres tú en ciudad"


Hasta entonces había hablado del ambiente, de los ciudadanos, de la historia... al referirme a una ciudad pero no de la personalidad de esta como el cúmulo y consecuencia de todo lo anterior.


Ahora bien, si tuviera que describir la personalidad de Granada, diría que destaca por ser diversa, artística y natural.


Diversa culturalmente gracias al legado de todas las diferentes sociedades que habitaron en sus calles.


Y diversa también por quienes hacen de la ciudad lo que es hoy.


Una ciudad en la que la música nunca deja de sonar.


Y cuyo arte se puede apreciar en cada mueble.


Acercando a los hogares la riqueza natural de sus montañas.



Por todo lo que escrito o sin escribir define su alma y volviendo al "te va a encantar, eres tú en ciudad", hoy contesto: "¡qué gran suerte la mía de parecerme a Granada!"

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Sesenta y seis

66 son aproximadamente las horas que componen el fin de semana. 


Horas que no se miden en tiempo, sino de tiempo de calidad.


Tiempo de bajar la persiana y dormir "un ratito más".


Tiempo de chin-chin y "lo que venga".


Tiempo de "¿qué hago con mi vida?".


Tiempo de "tiramos hacia allá y lo que encontremos".


Tiempo de "ahí que pega el sol".


Tiempo de "esa, esa canción".


Tiempo de "estar-estar".



Tiempo, pero tiempo de calidad.

lunes, 26 de agosto de 2019

El camino de la vida

Muchos dicen que el camino de Santiago es una metáfora de la vida, yo añadiría que es una metáfora a la esencia de la misma.


Cada peregrino elige su propio punto de partida pero todos compartimos un mismo destino y reto: Llegar a Santiago de Compostela. El camino y lo que esté tiene guardado para nosotros, en cambio, es siempre diferente.


En el camino, como en la vida, se atraviesan etapas, cada una con sus características (distancia, pendiente, sol...) pero independientemente del nivel de dificultad que cada peregrino sienta al hacerlo, cada etapa acaba en un albergue donde descansar. El lugar donde hacerlo varía, igual que lo hacen los planes, dando siempre espacio al azar, un azar que cambia caminos, personas... vidas.


Más allá de la flexibilidad y la improvisación que caracterizan el día a día del peregrino, este tiene sus rutinas. Un cúmulo de acciones básicas que convierten algo tan simple como lavar la ropa/compartir lavadora en una forma de vida compartida.


Compartida con una comunidad basada en la generosidad, donde no importa quien más tiene sino quien simplemente tiene y comparte, ya sea un puñado de nueces, un apósito o un "¿cómo te ha ido el día?"


Las mochilas de los peregrinos se convierten en la prolongación de sus espaldas y a la hora de elegir qué meter, cada kilo cuenta. Por ello, hacer la mochila en este viaje más allá de una tarea necesaria se convierte en una reflexión de lo que realmente necesitamos. Una mochila que cuenta también con un peso invisible, aquel que componen los miedos y sueños de quien la carga.


Cuando tu día a día cambia, tus temas de conversación también lo hacen. Deja de importar lo que otros han publicado en las redes sociales o tu plan del fin de semana y comienzas, sin darte cuenta, a hablar de tu infancia, de las razones que te hicieron caminar y de todas esas cosas que rondan por tu mente y en muchas ocasiones, ni siquiera eras consciente. 

Unas conversaciones que además de ir a lo más profundo de nuestro ser, versan también en numerosas ocasiones sobre el cuidado de nuestros pies, un cuidado que obviamos en nuestro día a día y cobran en cambio especial importancia en el camino, al convertirse en nuestro medio para caminar, seguir, para conseguir nuestro objetivo.


Algunos compañeros del camino van y vienen, mientras que otros se quedan. Personas que pasan de ser desconocidos a ser personas con la que has compartido mucho más que habitación de albergue y cervezas.

El juicio aquí "no existe", como tampoco lo hacen los estereotipos, ¿porque cómo saber si alguien es pijo/punk (o cualquier otra denominación que nos clasifique) cuando sólo los ves vestir dos camisetas de deporte día sí y día también?

Así es como las distancias entre personas se acortan y en esa magia del compartir, el saludar deja de ser algo reservado a tus conocidos, para convertirse en una forma de compartir energía y ánimo a través de un "¡Buen camino!", tantas veces acompañado de una sincera sonrisa.

Una conexión que no sólo ocurre con personas, sino también y en gran medida con la naturaleza, convirtiendo a la luna, las estrellas y el sol en nuestros más fieles compañeros de viaje.


 Una conexión en la que también son protagonistas los olores de las flores, los sonidos de los pájaros, la energía del mar... 


Una energía general que se transforma en ganas de seguir avanzando, cambiando, creciendo... En todas las etapas de la vida que comienzan en Santiago y en los corazones de todos los peregrinos que siguen las flechas amarillas de su vida.